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martes, 8 de septiembre de 2015




CIENCIA Y PRÁCTICA DE LA IRIDOLOGÍA





LO FUNDAMENTAL ES TRATAR LA CAUSA DE LA “ENFERMEDAD” Y NO SIMPLEMENTE EL SÍNTOMA




LAS ACCIONES REFLEJAS DEL CUERPO

El estudio de las acciones reflejas del cuerpo nos muestra que el asiento (causa u origen) de una enfermedad puede estar en un sitio diferente de donde se manifiesta, o bien donde se perciben los síntomas. 

El joven médico tradicional que basa su diagnóstico apoyándose exclusivamente en los “síntomas” para resolver las “molestias” de su paciente, ignorando la “causa” del problema, está francamente en desventaja. 

Muchos textos de medicina enseñan como diagnosticar las enfermedades según los síntomas, pero muy pocos nos dicen como descubrir las causas que originan dichos síntomas.

Para obtener buenos resultados en el tratamiento de los diferentes desequilibrios de salud (enfermedades o patologías diversas) se deberá primero descubrir cuál es la causa o causas del trastorno, desequilibrio o enfermedad que aqueja al enfermo y solo entonces se podrá llevar a cabo un correcto tratamiento.

TRATAMIENTO DE LOS SÍNTOMAS Y NO DE LA CAUSA

Recientemente recibí la llamada telefónica de un padre desesperado por la enfermedad de su hija, quien padece de una severa acidosis metabólica insuficientemente eliminada por su débil organismo. 

El médico que la trató simplemente consideró los síntomas prescribiéndole antibióticos y cremas. La niña “mejoró” aparentemente por unos pocos días. Pero después recrudeció la enfermedad con una manifestación más severa de los síntomas. 

¿Qué había sucedido? Solo se habían tratado los síntomas y no la causa, pues los antibióticos solo habían suprimido la reacción defensiva y purificadora del cuerpo de liberar sustancias morbosas de su interior hacia el exterior vía cutánea. (Recordemos que la piel es un tercer riñón y tercer pulmón). 

Este caso es solo un ejemplo de los muchos tipos de supresiones de la energía vital liberadora del cuerpo, que se practican a diario.

SUPRIMIENDO LOS SÍNTOMAS SOLO CRONIFICAMOS LA ENFERMEDAD

Deafortunadamente la práctica médica actual está llena de casos de supresión de síntomas causando solo mayores males  en sus pacientes al cronificar la enfermedad

Por ejemplo, si se suprime un resfrío tratando solamente los síntomas, el resfrío derivará en una bronquitis. De igual manera, si se suprimen los síntomas de la bronquitis, el enfermo se verá afectado por un principio de asma; si se insiste en la misma práctica, el asma derivará en una neumonía, y si trata solamente los síntomas de la neumonía y no la causa, ésta derivará en una bronconeumonía y luego, quizás, en algo fatal. 

Esta es una de las razones por la cual las enfermedades se vuelven crónicas.

LO PRINCIPAL DEL DIAGNÓSTICO: DESCUBRIR LA CAUSA DEL PROBLEMA

Lo más importante que debemos considerar e identificar antes de llevar a cabo un tratamiento, son las causas primeras. 

A través de la Iridología se pueden descubrir las causas primarias mucho antes de que se desarrollen los síntomas

Es sabido en Iridología que cuando se ha desarrollado un trastorno en alguna parte del cuerpo, otras partes van a ser afectadas en forma refleja. Esto significa que el trastorno del que está consciente la persona enferma puede estar lejos del asiento o raíz del verdadero mal. 

En el lugar donde el paciente siente los síntomas puede haber hipoactividad, irritación, depósitos tóxicos, etc. pero no yacer ahí la raíz del problema. Allí solo se está presentando el síntoma.

LAS MANIFESTACIONES REFLEJAS DE DESORDENES DE ALGÚN ÓRGANO VITAL

La fuente más demostrable de tales estados de enfermedades reflejas es el tracto intestinal. Como prueba de ello, en el iris podemos ver, por ejemplo, como una estasis tóxica en el colon puede resultar en irritaciones en regiones lejanas del organismo.

DESARROLLO QUÍSTICO CUYA CAUSA ESTÁ EN EL COLON

Por ejemplo, un quiste que se puede desarrollar en el cuello, la causa acusada en el iris pudiera estar en cierta área del colon. Si la persona afectada por este quiste consulta a un médico tradicional que no entendiera el procedimiento eliminatorio del organismo, lo tratará como una enfermedad y reprimirá dicho proceso. En este caso, el quiste en el cuello, evidentemente es un proceso eliminatorio del organismo.

EJEMPLOS DE ENFERMEDADES REFLEJAS


En uno de sus libros, el Dr. Bernard Jensen, famoso iridólogo norteamericano, discípulo del Dr. Lindlahr, relata el caso de una dama que tenía su cuello torcido, quien había sido tratada por especialistas de cuello sin experimentar alivio alguno. El análisis del iris reveló un foco de infección debajo de la región esplénica, el cual estaba putrefacto y formando gases. 

Al tocar el Dr. Jensen el área, la paciente exclamó: “No me toque ahí, pues me ha estado doliendo mucho desde hace meses”.

Al ser consultada acerca de su digestión, la Sra. refirió que no había tenido evacuaciones intestinales por siete días. 

Se le aplicó una serie de enemas, en los cuales expulsó una gran cantidad de materia putrefacta. 

Al cabo de algunas horas habían desaparecido completamente los síntomas del cuello.

Este sorprendente resultado fue debido a que fue tratada directamente la causa, obviando los síntomas.




Bernard Jensen dejó un notable aporte a la Iridología de las áreas reflejas. 

Estudió profundamente las áreas reflejas como las externas del iris, y las causas, de muchos síntomas que se presentan en el cuerpo. En uno de estos estudios menciona el caso de dos hombres que tenían cáncer en la garganta. Uno de ellos estaba en un estado muy grave de postración, no podía tragar y había perdido alrededor de 27 kilos. No había podido usar su voz desde hacía nueve meses y no podía caminar. El veredicto del médico que lo estaba tratando era que no tenía más de unos tres o cuatro días de vida.

En el examen iridológico, el iris indicó un estado muy crónico en el área intestinal opuesta al área de la garganta

El tratamiento del Dr. Jensen en este delicado caso fue de limpiar el tracto intestinal, mejorar las funciones del hígado y del riñón, y abrir todos los conductos de eliminación o emuntorios. 

No tocó su garganta.

En una semana el enfermo pudo dejar la cama y sentarse, su vitalidad aumentó y sus fuerzas estaban en franca recuperación. 

Al tercer mes de tratamiento estaba comiendo y digiriendo bien sus alimentos. En cinco meses su paciente pudo regresar a su trabajo.

La recuperación del enfermo había sido posible por la correcta interpretación del síntoma reflejo, pues se había tratado la causa y no simplemente el síntoma externo.

NADA FUE TRATADO EXCEPTO LA CONDICIÓN LOCAL

El otro paciente con cáncer en la garganta tenía una historia clínica diferente, pues había sido operado, después de lo cual pudo respirar mucho mejor. Pero la causa de su mal no había sido “extirpada” (tratada). Nunca había recibido una instrucción de vida saludable, de modo que continuó fumando y desarrollando otros malos hábitos de vida.

Al cabo de dos meses estaba de regreso en el hospital con ascitis (hidropesía abdominal) hepatomegalia (crecimiento hepático), gases, distensión intestinal y todavía estaba estreñido. Nada había sido tratado excepto la condición local. 

Dos meses más tarde su organismo no pudo soportar dichas condiciones y murió. 

En este caso también el iris indicaba una relación entre el estado canceroso de la garganta y el intestino tóxico.

En mi experiencia personal, tratando la causa de los problemas de salud de mis pacientes y no solamente los síntomas, se han podido revertir muchas condiciones difíciles de pacientes ahora liberados y satisfechos. 

El dicho favorito del Dr. Henry Lindlahr era: “El iris nos dicta la receta”

¡Cuán cierto es eso!

El Dr. Lindlhar fue el autor de uno de los textos fundamentales más destacados de la naturopatía norteamericana: "Cura natural" donde incluye tópicos acerca de supresión de enfermedades versus eliminación, hidroterapia, y la importancia del aire fresco y de los baños de sol. 

Lindlahr se inició en la medicina después de haber sido curado de su enfermedad por Sebastián Kneipp, en Europa

Se graduó de médico en la Universidad Nacional de Medicina, en Illinois. 

En 1912 comenzó su práctica médica en Chicago. Fundó en 1914 el Lindlhar Sanitarium en Helmhurst, Illinois.




Es al Dr. Jensen, a quien le debemos este extraordinario aporte de las enfermedades reflejas, quien fue discípulo de este también notable y famoso médico norteamericano, Dr. Lindlahr, quien enseñó a no suprimir la fuerza vital que emana del enfermo en su camino al retorno de la salud.























domingo, 6 de septiembre de 2015




¿Qué es la Iridología?


La Iridología es una herramienta diagnóstica que permite ver los cambios internos que se van operando en los tejidos y órganos. A través de este procedimiento se puede determinar la fuerza funcional de cada órgano, comprobar la facultad reconstructiva de la sangre, que lleva en su flujo los nutrientes necesarios a las células que forman los tejidos orgánicos a fin de que éstos se reparen. Muestra la fuerza nerviosa, el poder regenerador de los tejidos y las fases de la enfermedad. En Iridología sólo existe el enfermo y no la “enfermedad” al mostrar el organismo completo de forma holística, situación que permite tomar las medidas oportunas en la prevención de “enfermedades”.



El Dr. Eduardo Alfonso, célebre médico español, doctorado en medicina en la Facultad de San Carlos en Madrid, fue presidente de la Federación Naturista Española, miembro del Consejo de Investigaciones de la Emerson University, Los Ángeles, Catedrático de Historia en la Universidad de Chile, y escritor de numerosas obras de Medicina Natural de gran vigencia en la actualidad.

En su famoso Libro Curso de Medicina Natural en 40 Lecciones, páginas 153 y 154, describiendo la anatomía del ojo y acerca del diagnóstico por el iris dice así:

DIAGNÓSTICO POR EL IRIS

“Se basa en el reconocimiento del estado de los órganos, por las señales que estos proyectan en el iris del ojo, con motivo de sus alteraciones anatómicas y funcionales. Sabido es que, el iris es el diafragma contráctil, situado en la cámara anterior del ojo, delante del cristalino, y perforado por un orificio, circular en la especie humana, que se llama la pupila. 

Este diafragma iridiano, que no es sino el segmento anterior de la coroides (membrana que, por su parte, tapiza interiormente la esclerótica) está inervado por el nervio ciliar corto del tercer par craneal o motor ocular común; y por el nervio ciliar largo del sistema nervioso simpático. 

Este hecho que pone al iris en conexión con el ganglio cervical superior del gran simpático por un lado, y por el otro lado con el ganglio oftálmico del parasimpático, nos explica como el iris está en comunicación nerviosa con todo el organismo, y la posibilidad de que lleguen a él las impresiones de todos los órganos.

Página 155.

Todos los órganos importantes del cuerpo tienen su representación correspondiente en una de las áreas del iris, conforme como lo indica la *figura 16”  (*clave iridológica donde pueden verse las zonas correspondientes a cada órgano)  




Cartografía  iris izquierdo del Dr. Bernad Jensen 


Fue Peczely quien por primera vez observó la transmisión al iris de las condiciones patológicas.

la iridología ha sido confirmada, ampliada y sistematizada por el sueco Nils Liljequist, los alemanes Thiel y Felke, los norteamericanos Lahn y Lindlahr, y otros autores, como Schlegel, Müller, Colson, Wolff, Bidaurrázaga, etc.

En el iris pueden reconocerse las predisposiciones patológicas hereditarias, los procesos agudos o crónicos, las lesiones locales, destrucciones de tejidos, mutilaciones por accidentes, o intervención quirúrgica y envenenamiento por drogas o venenos metálicos. También se reflejan en él los cambios favorables críticos, depurativos y reconstitutivos en las enfermedades que conducen a buen término.

Siendo producidas las señales patológicas del iris por transmisión nerviosa, nos explicamos como las mutilaciones quirúrgicas, hechas con anestesia, que paralizan la transmisión de la corriente néurica, no dejan señales en el iris. 

Como también ocurre en todos aquellos casos en que, por enfermedad, se halla dificultada o paralizada la función nerviosa sensitiva.

Este hecho nos confirma que las señales patológicas del iris, se realizan por un impulso nervioso, que altera la dirección de sus fibras y la disposición de sus estructuras. 

Y de este modo se producen los signos oscuros de las enfermedades crónicas o destructivas, los signos blancos de los procesos agudos, las decoloraciones o pigmentaciones de los estados tóxicos, en cuyo transporte interviene la circulación capilar iridiana, y las pérdidas de sustancia o destrucción de fibras que reflejan las deficiencias orgánicas constitucionales.

Todo reflejado en el iris del lado al cual corresponde el órgano afecto, exceptuando las lesiones cerebrales que, por el cruce de los nervios ópticos, se registran en el iris del lado opuesto.

Las zonas o áreas que en el iris corresponden a cada órgano, están limitadas por los filamentos nerviosos y vasos sanguíneos, que forman espacios triangulares, cuya base se dirige hacia el anillo exterior del iris, y cuyo vértice está dirigido hacia la pupila.   



Tomado del libro: "Curso de Medicina Natural en 40 Lecciones" del Dr. Eduardo Alfonso.